Reconocimiento por parte del arzobispo de Burgos de que la facultad de oratorio privado concedida por León XII en 1824 a favor de Ramón Varona, María Manuela Salazar, su mujer, y Pedro Pascasio, su hijo, era extensible a favor de Francisco Borja Varona el cual, en las sucesivas licencias de prórroga, había sido obviado por error