Mandamiento de los provisores del Arzobispado de Burgos a Rodrigo Varona, vecino de Villanañe, y al cura y beneficiados de la iglesia de Nuestra Señora de Altamira en Miranda de Ebro para que devuelvan a la misma los huesos y escudos de armas de Amador Varona y de su mujer María de Pinedo, fundadores de una capellanía en dicha iglesia