Real carta ejecutoria dada por Felipe IV mandando cumplir la sentencia en el pleito seguido por el Fiscal del Rey, los Herederos de las salinas de Poza de la Sal, Añana y Rosío y el Administrador de las salinas del partido de Castilla la Vieja contra las villas de Labraza, Laguardia por el consumo de sal procedente del Reino de Navarra