Real carta ejecutoria de Felipe III expedida con motivo del pleito que mantienen el bachiller Juan Ruiz de Otazu, beneficiado en las iglesias de Zurbano e Ilárraza, y Juan Díaz de Basterra Urbina por la posesión de cuatro heredades atributadas sitas en los términos "Cerioartea", "Mendiaguea", Zurbanobidea" y "Caldiecea" de Ilárraza que habían quedado vacantes por muerte de María Beltrán de Guevara.