Auto proveído por el Nuncio Apostólico a petición de Diego, Martín y Ana García de Zuazo en el que les absuelve por no fundar la capellanía que dejó estipulada su abuelo Lope García de Zuazo, aceptando que, en la fundación que ahora pretenden hacer, se aumente la renta anual en compensación de las rentas no pagadas.